RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

Acrílico sobre lienzo 81x 54

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Ramón Gómez de la Serna
 "El sueño es un depósito de objetos extraviados"
 Ingenio de honduras narrativas, prolífico escritor y periodista,
 Gracias, Ramón Gómez de la Serna, tu teatro personal inteligente, creativo y humorístico sigue siendo un faro vanguardista,
 y, tus tesoros-Greguerías nos descargan siempre una sonrisa, en el sentido literal y figurado. 

…Esa personalidad polifacética y extravagante, arrolladora en grado sumo, que lo convirtió en una figura literaria de primer orden, creando la más famosa tertulia de Madrid en el Café del Pombo;   personaje de gran éxito y peculiar en el Madrid de los locos y felices años 20. He querido que forme parte de mi imprescindible serie de Madrid Nuestro y seguir aprendiendo de él.

Procuro documentarme lo máximo posible y seguir las huellas del personaje, y si es posible, respirar por donde ellos estuvieron físicamente y sentir sus latidos mejor aún; en el caso de Ramón, como a él le gustaba que le llamaran, he sentido gran admiración no sólo por crear un género literario único, Las Greguerías, también por sus múltiples anécdotas que le vinculan y que le definen como alguien al que le gustaba desconcertar, inconformista, coleccionista adictivo del Rastro de Madrid, perteneciente a la generación del 1914, preocupada por la realidad española y su acuciante problemática, alimentándose esta corriente renovadora de tendencias europeístas y aperturistas,


Grandes figuras de intelectuales acompañan a Ramón en el 1914: Ortega , literatos como Juan Ramón Jiménez, Ramón J. Sénder, o Gabriel Miró, médicos como Marañón, músicos como Falla, pintores como Gutiérrez Solana y, por supuesto, mujeres, como Carmen de Burgos, Margarita Nelken, Victoria Kent o Clara Campoamor.

Leo atónita que en la presentación de un libro se presentó subido a un elefante, que en una conferencia se comió una vela, siempre con la intención de desconcertar y sorprender…su mente nunca dejaba de pensar y detestaba la monotonía.

Muchas de sus cosas traídas de Buenos aires donde terminó sus últimos años y partió de Madrid en la guerra están en el cuartel de Conde Duque, donde han recreado su despacho Torreón que tuvo en la calle Villanueva, descubro los múltiples y dispares objetos que se apelotonaban en su teatro personal , como una muñeca tamaño humano de cera, una pantera, unas esferas de cristal en el techo, un farol que compró a un farolero jubilado y lo encendía por las noches , múltiples jarrones de cristal , canicas, espejos conversos…él, su vida , sus cosas, delirante y deslumbrante.

su libro «Circo» le surgió para darle un toque narrativo a este Mundo que no le pasó desapercibido.

El Circo que tanto le gustaba

Por todo lo leído y recopilado, espero no defraudarle, le pinto como un hombre bala, que despega de un cañón de circo, con tatuajes que me inspiraron sus objetos peculiares,

su Tertulia se fusiona con una carpa Circense y sostiene una librería donde asoma el Palacio Real de Madrid que tanto le gustaba, el Templo de Debob, un Bonsai, unas escaleras que ascienden a sus más complejas y geniales ideas y en un fondo marino que simboliza su fondo marino mental donde plasmo secuencias que hacen un guiño a algunas de sus greguerías onduladas:

–Los pulpos son los guantes del mar
-El pingüino es una palabra atacada por las moscas
-Abrir un paraguas es como disparar a la lluvia
-El sueño es un depósito de objetos extraviados

y su gran reflexión de rabiosa actualidad:

«En la vida hay que ser un poco tonto, porque sino, lo son solo los demás y no te dejan nada»

y otra que yo practico siempre:

«Aburrirse es besar a la muerte.»

Visitando la réplica del despacho de Ramón en Madrid

una pena, no me cabe todo lo que coleccionaba en su océano particular y forman parte de su personalidad arrolladora, quizá tendré que pintar una segunda parte. Gracias Ramón

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